Es así como nos perciben, visto y considerado desde los ojos de Jean Roch. Merci!
"Conocen nuestras vidas, nuestros deseos y los traducen en hábitos de vida. Transforman nuestras sueños en realidad. Ponen en plano nuestras ideas, primera etapa hacia la materialización. Son constructores de cotidianidad, psicólogos de espacios, poetas de la perspectiva. Tienen la cabeza en las estrellas y los pies en el cemento. Son interfaces entre lo virtual y lo real. Son guías y asesores del arte de habitar.
Los arquitectos tienen una profesión privilegiada.
Para un usuario frecuente de ese gremio, cada trabajo con uno de ellos es un encuentro especial. Requiere química entre el cliente, su proyecto y la visión del arquitecto. El cliente se desnuda, transmite sus deseos, necesidades, hábitos, sueños. Construir su casa es construir su identidad. Los gestos cotidianos, el lugar de los objetos, la distribución de los espacios, los tipos de materiales son tantos elementos que caracterizan la persona, su pasado y sus aspiraciones. Uno es su casa.
En ese sentido - como lo hace muy bien la autora de este blog - el arquitecto no trabaja solo la materia sino también la persona. Los planos de la casa son también el mapa de la mente del cliente. Asesorar sin invadir. Aconsejar sin traicionar. Orientar sin decidir. Allí reside el arte del arquitecto, construyendo paso a paso el sueño de sus clientes, en un marco de realidad. Seguramente, con un pregunta de fondo: hasta donde la casa que construyen para sus clientes es también la de ellos?

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